Cuatro mujeres que cambiaron la historia de la ciencia y tecnología

Sabemos que no es el día de la mujer, pero es que cualquier día es válido para destacar el trabajo de todas aquellas mujeres que han abierto camino y han demostrado que la ciencia, la tecnología y la innovación, requieren de diversidad de género para tener un verdadero impacto en la humanidad.


Aunque pareciera un chiste, todavía hoy en algunos escenarios parece que muchos se sorprendieran al ver a las mujeres sobresaliendo en actividades que históricamente han sido catalogadas como masculinas. Los roles de género determinados por una sociedad machista, han marcado estereotipos, y han clasificado como femeninos aquellos asuntos que tienen que ver con lo doméstico, el cuidado y lo estético, mientras que a se asumen como masculinas aquellas actividades que tienen que ver con la fuerza, la inventiva y el liderazgo.

Sin embargo, a lo largo de la historia han existido mujeres que han roto con el pacto y, con o sin apoyo de la sociedad, han destruido las barreras para cumplir sus sueños: científicas, astronautas, genios de la tecnología, la química y la física. Pues bien. Hoy precisamente hablaremos de algunas de esas mujeres: Wang Zhenyi, Ada Lovelace, Grace Brewster Murray y Margaret Hamilton no hicieron caso a las exigencias sociales y asumieron con valentía los retos que su época imponía a las mujeres. Wang Zhenyi, genialidad en el anonimato

Realizar múltiples tareas y ser exitoso en ello hoy es una capacidad especial, tal vez si estuviera viva, Wang Zhenyi sería un genio del multitasking, esto porque no solo se dedicó a la astronomía, sino también a las matemáticas, la geografía, la medicina y, como si fuera poco, a la poesía.


La longitud y las estrellas, la explicación de los eclipses, la procesión de los equinoccios, la aplicación de la trigonometría y el uso del Teorema de Pitágoras a la geografía fueron algunos de los temas que abordó Zhenyi. Sin embargo, la situación social de la última dinastía imperial China en el Siglo XVIII, la obligó a estudiar en soledad porque ninguna mujer podía recibir educación formal.


Su cuarto, sus manuscritos y su amiga, Madam Kuai, fueron los únicos testigos de su genialidad. Con su muerte prematura a los 29 años, sus trabajos fueron hallados y entregados a famosos eruditos de su época quienes destacaron sus aportes a la ciencia e hicieron pública su brillante producción autodidacta.


Ada Lovelace, pionera informática

A veces hace falta una madre o padre que anime esas capacidades que son reprimidas por los prejuicios sociales. Es el caso de Lady Byron que orientó cada paso de su hija para que, aún en el Siglo XIX considerara la ciencia como un camino posible para ella.


Madre e hija hicieron de las visitas constantes a las regiones industriales de Inglaterra, una oportunidad para aprender y para que Ada Lovelace explorara cada detalle de los telares y despertara su inventiva.


A pesar de sus esfuerzos por destacar y ser acogida por un científico mentor que la acompañara en su carrera fue rechazada en múltiples ocasiones. Es así, como decide empezar a publicar con sus iniciales A.A.L. para ocultar su género y poder compartir sus ideas, especialmente, las relacionadas con el uso de máquinas para calcular secuencias de números.


Su capacidad la llevó a proponer lo que hoy es conocido como algoritmo informático, posteriormente explicó cómo incluirlo en máquinas y propuso, por primera vez, el concepto de bucle (que permite la ejecución de instrucciones varias veces) y subrutina (que permite que una instrucción sea invocada en cualquier momento por el algoritmo). Todas estas ideas estuvieron publicadas con su seudónimo y solo hasta 1953, casi cien años después, fueron publicadas con su nombre.


Grace Brewster Murray, contra todo estereotipo

Existe tanta decisión en algunas mujeres que no solo enfrentan un estereotipo sino varios. Grace es una de ellas, que además de ser doctora en Matemáticas graduada de Yale, se convirtió en militar de la armada de los Estados Unidos.


La herencia familiar de Grace la hizo soñar con ser militar al ver su bisabuelo como almirante (cargo que ella misma alcanzó), igualmente contó con el apoyo de su abuelo y su padre que buscaron igualar las oportunidades para ella, sus hermanas y su único hermano.

Su fuerza, el apoyo de su familia y el respaldo de la armada la llevaron a realizar desarrollos que hoy le otorgan el nombre de “madre” de la programación informática, especialmente por la creación del primer lenguaje complejo para ordenador que tuvo lugar en 1934.


La misma Grace logró un trabajo articulado en su ejercicio militar y académico que la llevó a realizar en Harvard el primer compilador de procesamiento de datos que la convirtió en la primera programadora de un ordenador de gran capacidad.


Margaret Hamilton, detrás del éxito del viaje a la Luna

Evitar un desastre en el aterrizaje de Apolo XI en la Luna fue apenas uno de sus logros, desde allí se alcanza a ver el talante de su genio. Y, aunque, de esta misión espacial recordamos como protagonistas a Neil Armstrong, Michael Collins y Buzz Aldrin, gracias al trabajo de esta mujer, la misión pudo ser terminada con éxito.


Margaret aún vive y es considerada una visionaria de la programación informática, de hecho, fue quien acuñó por primera vez el término de Ingeniería de Software.


Sus desarrollos son destacados porque permitieron realizar un programa de emergencia que busca priorizar funciones imprescindibles y descartar las que no lo son, esto mediante la detección temprana de errores en un sistema, lo que resultó en múltiples éxitos para múltiples misiones espaciales que, de otra manera, probablemente hubiesen resultado en tragedia.


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